1936 Los Requetes en el puerto de Somosierra


Sobre las siete de la tarde del 19 de Julio de 1.936 se constituyó y partió de Pamplona una columna organizada por Mola y puesta bajo el mando del Teniente Coronel. García Escámez, hombre de su máxima confianza, con el único objetivo de caer sobre Madrid, formada por unos 150 vehículos de todas clases (camiones, autobuses y turismos particulares) compuesta por unos 2.500 hombres, conformados en dos batallones que incluían dos compañías de falangistas, cuatro de requetés y dos de soldados, así como otras dos de ametralladoras.

1936

Salida de Pamplona de la columna Escamez
Al amanecer del día 20 entraban en Logroño produciéndose los primeros enfrentamientos armados. La única resistencia seria que opusieron los frentepopulistas riojanos lo fue en la fábrica de tabacos, la cual, tras algunos disparos de cañón se rendiría de inmediato. García Escámez optó por permanecer de momento en Logroño a la espera de recibir noticias sobre si el jefe de la Guardia Civil de Soria, estaba dispuesto a la sublevación o no, pues pretendía pasar por tal ciudad para consolidarla antes de seguir a Madrid por Somosierra

Uniformes requetes
Bandera tercio de requetes de San Miguel
Con la llegada a Soria de un emisario de parte de García Escámez el jefe de la guardia Civil se decide y ordena la detención del Gobernador Civil y de los líderes del Frente Popular sorianos. Al alba del día 22, la columna de García Escámez hacía su entrada en la ciudad, recibiendo el refuerzo de unos doscientos falangistas que se le unieron procedentes de Burgos.

Estando en esta situación y cuando se disponía a partir hacia Burgo de Osma para caer sobre Somosierra recibió las llamadas del Capitán. Palanca desde Guadalajara que le pedían ayuda urgentemente pues resistían en la capital alcarreña en muy difíciles circunstancias el continuo bombardeo de la Aviación frentepopulista a cuya acción se unía en esos momentos la de la fuerte columna que venía de Madrid mandada el Coronel. Puigdengola. A pesar de sus reticencias, pues su objetivo no era Guadalajara, dada la angustia de las peticiones de socorro García Escámez terminó por ceder y decidió marchar en su ayuda. La columna, que partió sobre las tres de la tarde, sería inmediatamente hostilizada por un par de aviones que no causarían bajas de consideración.

Cuando la columna alcanzó Almazán, se topó con un reducido grupo de evadidos de Guadalajara que le informaron de que la resistencia en la ciudad había acabado y que sólo se mantenían reducidos núcleos de defensa en algunas casas que no tardarían en rendirse; asimismo, conoció que Somosierra estaba en poder de los frentepopulistas. Aun así, García Escámez decidió intentar acercarse a Guadalajara, siguiendo a través de Miralrío, donde se pasó la noche en la cual se obtuvo ya confirmación absoluta de que la caída de Guadalajara era un hecho.

En la madrugada del día 23 García Escámez retrocedió hacia Almazán donde, al llegar, conversó telefónicamente con Mola quien le urgió a que se dirigiera sobre Somosierra donde se sabía que la situación era muy difícil. Para ello, García Escámez tomó la carretera de Burgo de Osma y Aranda de Duero a donde llegó al anochecer, contactando nuevamente con Mola que se había trasladado a Burgos.

Escamez pasó la noche en Aranda asumiendo el mando de todas las fuerzas que operaban sobre Somosierra, compuestas fundamentalmente por las del Teniente Coronel Cebollino que se encontraban entre Cerezo de Abajo y de Arriba;

La situación durante el día 24 siguió siendo muy difícil para los sublevados pues las tropas, además de ser escasas, continuaron siendo constantemente hostigadas por la aviación frentepopulista, lo que generó una gran desmoralización. Sin embargo, y a pesar de ello, García Escámez decidió no retrasar más su ataque preparándolo para el día siguiente para lo cual, y ante la necesidad de dominar previamente las alturas que defendían el puerto, concentró en el lugar a las fuerzas de requetés del Teniente Coronel Rada trayéndolas de Aranda, encargandolas que ocupara las alturas que rodean el puerto en su margen derecha con dos Compañías, mientras que otra debía hacer lo mismo por la izquierda.

Tal acción, se realizó sin problemas al amparo de la oscuridad y aprovechando la sorpresa y se inició sobre las ocho de la tarde, alcanzando las cumbres previstas sobre las cuatro de la madrugada ya del día 25.

García Escámez concentró toda la artillería de la que disponía, cuatro Baterías en total, es decir, dieciséis cañones, al objeto de emplearla como masa de fuego. Así, con las primeras luces del día 25, con las cumbres a derecha y a izquierda del Puerto, ocupadas previamente en secreto por Rada, y coincidiendo con que algunas de las fuerzas frentepopulistas en la zona se trasladaban al Alto del León donde los combates por su dominio eran ya encarnizados, García Escámez dio orden de comenzar su ataque. Las fuerzas al mando del Tte. Col. Cebollino iniciaron su avance por la carretera, mientras que la artillería apoyaba sus movimientos.

Itinerario columna Escamez
Los frentepopulistas, sorprendidos ante lo inesperado del ataque cedieron terreno en un primer momento, si bien poco después y gracias al apoyo de cinco aviones que comenzaron a hostigar duramente a los atacantes, lograron rehacerse. Las fuerzas frentepopulistas, para entonces, estaban mandadas por el Gral. Carlos Bernal, sumando unos 2.500 hombres

El combate, con todo, se prolongaría durante toda la mañana, realizando los frentepopulistas varios contraataques sin éxito. Sobre las cuatro de la tarde el puerto quedó prácticamente en poder de los sublevados a pesar de que la aviación les seguía hostigando, pues teniendo su base en la cercana localidad de Lozoyuela su reabastecimiento era casi inmediato. La poca ayuda a los sublevados para evitar tal acción fue la que intentó prestar un caza Breguet procedente de Logroño terminó pronto al ser abatido.

Soldados nacionales en Somosierra
Requetes en Somosierra
Al caer la tarde se coronó la cumbre del puerto y los frentepopulistas iniciaron su retirada en desorden hacia Robregordo. Los sublevados contabilizaron una treintena de bajas, mientras que las de los frentepopulistas llegaron a los setenta muertos, casi un centenar de heridos, igual número de prisioneros y numeroso material capturado.

El Gral. Bernal sería cesado por el Gobierno del Frente Popular inmediatamente. De esta manera y a pesar del duro hostigamiento que sufrirían los hombres de García Escámez en los siguientes días y hasta el final del mes, así como a tener que soportar varios contraataques llegándose en varias ocasiones a la lucha cuerpo a cuerpo, Somosierra permanecería ya siempre en sus manos e, incluso, el día 27 lograrían adelantarse y ocupar Robregordo, lo que también harían el día 28 con el puerto de Navafría, de vital importancia para poder enlazar con los defensores del Alto del León, pero que sería perdido el día 29 sin que ya se pudiera recuperar.

A pesar de que el propio Mola giraría una visita relámpago a la zona el día 30 para intentar impulsar su recuperación pensando siempre en asegurar los pasos hacia Madrid, algo imposible si se tiene en cuenta la escasez de hombres disponibles y, sobre todo, de municiones.

Soldados requetes. 1936


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