Caballos en Vellosillo (Nordeste de Segovia)


Cuentan los mayores de Vellosillo que hasta la década de 1.920, en los inviernos fríos y largos, bajaban los lobos por las laderas de Somosierra hasta alcanzar los campos de Vellosillo para intentar cazar corderos o potros para alimentarse. Algunas noches gélidas del invierno se escuchaba los lances a vida o muerte desde las casas del pueblo. La manada de lobos estaba atacando a las yeguas que vivían en estado semi-salvaje en el prado del Espinar. Escuchaban los relinchos de las yeguas protegiendo a sus potros formando un círculo alrededor de la zarza principal del prado, lugar donde dormían y se protegían, y, los aullidos de los lobos, cuando la manada se desplegaba en formación de ataque para romper la línea de defensa formada por las grupas de las yeguas intentando cocearles. Un sentimiento de angustia se esparcía por Vellosillo ante la lucha por la supervivencia de los animales de las familias del pueblo. 



Antecedentes en la historia

El referente que tenemos más antiguo sobre caballos en Vellosillo lo encontramos en el interrogatorio del catastro del Marques de la ensenada (1752), donde encontramos la siguiente información:

"20. De qué especies de ganado hay en el pueblo y en el término , excluyendo las mulas de coche, y cavallos de regalo, y si algún vecino tiene cabaña o Yeguada que paste fuera del término. Dónde y cuantas cabezas, explicando el nombre del dueño.

A la veinte, dixeron que las especies de ganado que hay es vacuno, yeguar, mular, asnal, entrefino y de cerda. Pero sin cabaña, yeguada ni vacada. Y en consecuencia de carta orden regulan que cada doscientas cabezas de lanar producen cincuenta corderos, que valen a cinco reales y trece arrobas de lana que aprecio de cuarenta y cuatro reales. En este lugar no hay ganado trashumante. Incluyendo gastos corresponde al carnero 9 reales y lo mismo a la oveja. A la vaca 30, A la yegua y a la jumenta 15 y a la cerda 18."



Caballos en Vellosillo

Desde tiempos antiguos las familias de Vellosillo de la comunidad antigua convivían de forma muy estrecha con sus animales, compartiendo casa y preocupaciones. Toda la familia se encargaba de su cuidado. 

Cada especie animal tenía un método de cría. Los pastores se encargaban de las ovejas, un vaquero de vacas, caballos, mulos y burros, un segundo vaquero era responsable del pastoreo de cerdos, y, gallinas, conejos y palomas eran criados por los miembros de cada familia. 

Cuando no estaban trabajando los animales de carga, vacas, mulos y burros, el vaquero formaba a diario un rebaño con todos los animales del pueblo y los llevaba a los prados. El vaquero cobraba un sueldo de cada familia en función del número de cabezas que tuviera. Otro vaquero realizaba la misma función con los cerdos del pueblo. Ambos rebaños no podían mezclarse y pastaban en zonas diferentes. 

Cada día se producía un procesión de animales por todo el pueblo en una perfecta coreografía que nos sorprendería hoy en día. Ovejas, vacas, equinos y gallinas volvían solos formando filas a su casa sin mezclarse con los de otra familia o equivocarse de cuadra o tenada. Cada animal se colocaba en su pesebre acomodándose al calor del hogar. 

Los caballos formaban parte de la ganadería familiar. No todas las familias tenían caballo. Los que la tenían utilizaban a los caballos como animales de trabajo, para las tareas agrícolas y como medio de transporte. Rara era la familia que tenía silla. Se montaba a pelo y normamente utilizando solo la cabezada de cuadra. Los niños aprendían a montar desde pequeños, como parte de los juegos de esa sociedad que vivía conectada con la naturaleza.



El caballo, mulas y burros estaban incluido en la vida social, utilizándose en procesiones y celebraciones. La fiesta más importante era la de Carnavales con los "juegos de gallos". Una soga se tendía en la calle principal del pueblo, de la que se colgaban pollos vivos. Los mozos trataban de demostrar su habilidad y valentía participando en un torneo que consistía en arrancar la cabeza de los pollos colgados a galope tendido. Esta celebración era común en otros pueblos de Castilla, sobre todo en el Nordeste de Segovia.




El ganado como un parte esencial de la economía tradicional castellana

En las sociedades agrícolas, un animal era un instrumento de trabajo. Como a tal se le utiliza y se le aprecia. Vive en la misma casa que el hombre, en una habitación más, la cuadra. En la parte baja de la casa, albergaba machos, burros, vacas, cerdos y gallinas. Cada uno en su zona respectiva. Los olores, de los que muchos hoy denostarían como algo inhumano, formaban parte de la vida diaria. En invierno, incluso el calor de tanto ser se extendía a las salas altas del edificio. Dos grandes grupos de ganado había, en función de la edad y de sus condiciones para el trabajo: el ganado cerril, el joven, y el ganado domado, el preparado ya por el hombre para las tareas. 



Por una parte, el ganado del trabajo, vacas, burros y machos; por otra, la ganadería, que proporciona ingresos, ovejas, cabras y vacas. El nombre de caballería se refiere a cualquier animal équido doméstico de carga y trabajo.

No sólo vivían en sus lugares, cuadras, sino que también tenían sus propios platos,  los pesebres. De los animales, de todos, se aprovechaba hasta sus basuras, que, de vez en cuando, eran sacadas al campo y amontonadas en lugares apropiados, los muladares. Y bebían en lugares expresamente acondicionados para ellos, las pozas, situadas en los arrabales del pueblo. El potro era un artefacto de madera para sujetarlos cuando se resistían a ser herrados o curados de algún problema en patas u otras zonas del cuerpo. Animales y personas tenían una relación mutua casi familiar, y al grito de ¡Arre!, ¡Sooo! o ¡Ría, huesque!, aquéllos reaccionaban.



Cada año se celebraban una serie de ferias de ganado donde acudían las gentes de Vellosillo esencialmente para vender los potros, aunque también se utilizaban para comprar, vender o cambiar caballos. La más conocida era la Feria de Turégano. Ya se tenía conocimiento de esta feria hace más de medio milenio (en una Provisión del rey Felipe II, fechada en 1577 ya se hacía referencia que "desde tiempos inmemoriales se acostumbraba a hacer en dicha Villa una feria...") aunque el comienzo y la duración de la misma eran distintos de los actuales.

Por aquellas fechas, se trataba esencialmente de una feria de ganado. El recinto ferial se extendía principalmente por la Calle Real, a lo largo del recorrido se colocaban pequeñas barras donde se servía vino y bollería, especialmente para cuando se cerraba un trato, en lo que llamaban "echar el alboroque". Si el trato era excepcional, se celebraba en improvisadas terrazas con el plato típico de la feria, el "Bacalao al Ajo Arriero". Oficialmente dicha feria comenzaba el 24 de Noviembre, víspera de la festividad de Santa Catalina, y al llegar a San Andrés, el día 30, se prolongaba un día más. La feria era tan importante que el día 13 de Noviembre, día de San Bricio, Turégano ya estaba lleno de feriantes que provenían de todas partes del país. Las casas tureganenses e incluso las de los pueblos adyacentes se convertían en improvisadas posadas para los visitantes. 

Actualmente la feria de Turegano es básicamente de maquinaria agrícola, automóviles y productos regionales y se celebra en los días cercanos a San Andrés. Otros pueblos, como Fuentepelayo han tomado la iniciativa en estos últimos años con la Feria del Caballo que se inició en 1986, como complemento de la exposición de maquinaria de la Feria del Angel y con la intención de rememorar las antiguas ferias de ganados. Desde entonces, poco a poco este certamen ha ido adquiriendo mayor relevancia en el mundo ecuestre. Este certamen cuenta con compra-venta de caballos, concursos y exhibiciones de doma de alta escuela, de doma vaquera, y muestras de diversas cuadras y ganaderías.

Desde época de la inmigración masiva a la ciudad y la mecanización de las tareas del campo la aficción al caballo se ha mantenido por pequeños propietarios para uso de recreo que han mantenido en diferentes momentos algunos caballos en Vellosillo y en las hipicas de la zona. 




Hoy en día

Montar a caballo ha sido parte de la cultura humana durante mucho tiempo. Muchas de las veces, montar era realizado principalmente por motivos prácticos tales como trabajar, viajar o en las guerras. Hoy en día, la equitación es predominantemente recreativa y es una actividad amada por muchos. La mayoría de la gente podría montar. Si te interesa este tema te recomendamos visitar este tutorial de iniciación o este otro con vídeos.

En nuestra zona hay varias opciones para dar clases, hacer rutas o alquilar caballos:

La Hípica (Grajera)
La Vereda (Riaza)

Recientemente han creado un grupo en Facebook llamado Caballistas del Nordeste de Segovia, donde puedes contactar con aficionados al caballo en la zona o participar en rutas.







9 comentarios:

  1. Interesante relato . Las fotos son preciosas, se ve el pasao del tiempo.Gracias Jorge

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    1. Gracias. Parece todo tan lejos y a la vez tan cerca.

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  2. Gracias por recopilar tanta y tan valiosa información. Crónicas de otros tiempos que nos acercan al pasado.

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    1. Gracias. Solo el que se acerca al pasado puede llegar a reconocerse :-)

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  3. Jorge, es un placer volver a ver caballos por Vellosillo.

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  4. Y con que minifalda. Espectacular! :)

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